El branding ayuda a las marcas como Dunkin en este caso, a posicionarse y a nosotros, los consumidores, nos permite entender qué ofrecen, cuál es su filosofía y qué las diferencia del resto. Es claro que un branding confuso resulta contraproducente para las marcas y que una identidad que no atiende a los cambios del negocio, no es válida. De ahí que sea tan necesario actualizar y regenerar las marcas para promover el interés de sus públicos, tanto de los actuales como de los futuros.
Dunkin acaba de pasar por este proceso de regeneración . En este caso, ha sido un cambio leve y continuísta que, sin embargo, ayuda a la marca a reposicionarse. El proyecto ha sido desarrollado por Jones Knowles Ritchie.
Bibliografía: Noticia
Por qué una marca cambia de nombre
Cambiar o simplificar el nombre de una marca es una decisión delicada: el nombre es uno de los activos más valiosos de una empresa y concentra años de reconocimiento. Por eso, cuando una marca da este paso suele haber una razón de negocio detrás. Las más habituales son:
- El negocio ha cambiado. Si una empresa vende mucho más de lo que su nombre indica, el nombre puede convertirse en un límite.
- El público ya la llama así. Muchas veces la marca solo oficializa el nombre corto que los clientes usan en el día a día.
- Simplificar la comunicación. Un nombre más corto se recuerda mejor, se lee mejor en pantallas pequeñas y se adapta mejor a envases, señalética y redes sociales.
- Una nueva etapa. Un cambio de nombre puede anunciar un nuevo posicionamiento o una nueva estrategia.
Cómo hacer un rebranding sin perder lo ganado
El caso de Dunkin’ muestra una forma prudente de hacerlo: un cambio continuista, que conserva los colores, la tipografía y el tono de siempre para que el cliente siga reconociendo la marca al primer vistazo. Antes de abordar un cambio así conviene seguir algunos pasos:
- Analizar qué se percibe hoy. Saber qué valoran los clientes de la marca actual para no perderlo por el camino.
- Definir el porqué. Un cambio sin una razón estratégica clara suele confundir más de lo que ayuda.
- Proteger el nuevo nombre. Comprobar su disponibilidad como marca registrada y como dominio de internet.
- Planificar la transición. Decidir cómo y cuándo se aplicará en envases, tiendas, web y redes, y cómo se explicará al público.
- Medir la respuesta. Escuchar a los clientes durante los primeros meses y ajustar lo que haga falta.
El naming y la identidad verbal forman parte de nuestra línea de Visibilidad, donde también verificamos dominios y registro de marcas. Si estás pensando en renovar tu marca, cuéntanos tu proyecto.
Un cambio de nombre bien hecho puede rejuvenecer una marca, hacerla más memorable y prepararla para crecer. Uno mal planteado, en cambio, puede hacer perder parte del reconocimiento ganado durante años. La diferencia está en la estrategia previa: entender bien la marca, el mercado y al cliente antes de mover una sola letra. Por eso lo recomendable es abordar estos procesos con calma y con un plan claro de principio a fin.




