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Podium Strategy & Marketing

Blog16 de enero, 2019 · 3 min de lectura

A partir de ahora, Dunkin’ Donuts se llamará solamente Dunkin’

A partir de ahora, Dunkin’ Donuts se llamará solamente Dunkin’

El branding ayuda a las marcas como Dunkin en este caso, a posicionarse y a nosotros, los consumidores, nos permite entender qué ofrecen, cuál es su filosofía y qué las diferencia del resto. Es claro que un branding confuso resulta contraproducente para las marcas y que una identidad que no atiende a los cambios del negocio, no es válida. De ahí que sea tan necesario actualizar y regenerar las marcas para promover el interés de sus públicos, tanto de los actuales como de los futuros.

Dunkin acaba de pasar por este proceso de regeneración . En este caso, ha sido un cambio leve y continuísta que, sin embargo, ayuda a la marca a reposicionarse. El proyecto ha sido desarrollado por Jones Knowles Ritchie.

A partir de ahora, Dunkin’ Donuts se llamará solamente Dunkin’

Bibliografía: Noticia

Por qué una marca cambia de nombre

Cambiar o simplificar el nombre de una marca es una decisión delicada: el nombre es uno de los activos más valiosos de una empresa y concentra años de reconocimiento. Por eso, cuando una marca da este paso suele haber una razón de negocio detrás. Las más habituales son:

  • El negocio ha cambiado. Si una empresa vende mucho más de lo que su nombre indica, el nombre puede convertirse en un límite.
  • El público ya la llama así. Muchas veces la marca solo oficializa el nombre corto que los clientes usan en el día a día.
  • Simplificar la comunicación. Un nombre más corto se recuerda mejor, se lee mejor en pantallas pequeñas y se adapta mejor a envases, señalética y redes sociales.
  • Una nueva etapa. Un cambio de nombre puede anunciar un nuevo posicionamiento o una nueva estrategia.

Cómo hacer un rebranding sin perder lo ganado

El caso de Dunkin’ muestra una forma prudente de hacerlo: un cambio continuista, que conserva los colores, la tipografía y el tono de siempre para que el cliente siga reconociendo la marca al primer vistazo. Antes de abordar un cambio así conviene seguir algunos pasos:

  1. Analizar qué se percibe hoy. Saber qué valoran los clientes de la marca actual para no perderlo por el camino.
  2. Definir el porqué. Un cambio sin una razón estratégica clara suele confundir más de lo que ayuda.
  3. Proteger el nuevo nombre. Comprobar su disponibilidad como marca registrada y como dominio de internet.
  4. Planificar la transición. Decidir cómo y cuándo se aplicará en envases, tiendas, web y redes, y cómo se explicará al público.
  5. Medir la respuesta. Escuchar a los clientes durante los primeros meses y ajustar lo que haga falta.

El naming y la identidad verbal forman parte de nuestra línea de Visibilidad, donde también verificamos dominios y registro de marcas. Si estás pensando en renovar tu marca, cuéntanos tu proyecto.

Un cambio de nombre bien hecho puede rejuvenecer una marca, hacerla más memorable y prepararla para crecer. Uno mal planteado, en cambio, puede hacer perder parte del reconocimiento ganado durante años. La diferencia está en la estrategia previa: entender bien la marca, el mercado y al cliente antes de mover una sola letra. Por eso lo recomendable es abordar estos procesos con calma y con un plan claro de principio a fin.

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